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domingo, 2 de febrero de 2014

Dulce soledad (3)

Aquí lo acabamos, porque algún día tienes que poner el punto y final, o se hace interminable. 

En la última entrada repasaba la parte inferior de la estantería pequeña, pues queda la parte superior de ésta y el exterior de la tienda.


La parte superior de la estantería ha sido modificada estos días, haciendo limpieza encontré la compra de “unoesadoce” y he añadido el caldero con las piruletas fantasmales, la madera “Baked with love” es de “Amatista” comprada en la Fira de Bcn. En el segundo estante está una de mis cosas preferidas, la gallinita que me regaló mafalda200, el resto de cosas son detalles de diferentes sitios que quiero guardar, para darle un toque más agradable encontré una puntilla verde, que ha hecho que mejore notablemente.


La cortina del escaparate es aprovechada de mis prácticas de ganchillo de años ha.


La lechera me la trajeron de la Fira de Bcn hace dos años



Al lado del mostrador hay colgado un expositor de folletos con información de la pastelería, el diseño no es lo mío pero me tuvo muy entretenida una tarde.






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El exterior de la tienda no ha sufrido grandes cambios ya que hay poco espacio, los pasteles (de plastilina) del escaparate son un poquitín rarunos pero es lo primero que entró en la tienda hace ya mucho y les tengo cariño. De la decoración quiero destacar un detalle que puse en noviembre: la planta carnívora de Asunción (fui expresamente a buscarla en septiembre), y la pizarra, que está hecha de cartón pluma y dos palitos, habrá que cambiarla porque el gatito de la vecina tiene afición a afilarse las uñas.



Para acabar, los detalles finales en la estantería del fondo, ya no queda sitio para nada más, también hemos tenido que hacer unas pequeñas obras en el suelo y cubrir el cable de la lámpara, para no tener problemas con Riesgos laborales.



Aquí nos despedimos de la tiendecita. Al fin!. Y a por el próximo proyecto.





sábado, 21 de diciembre de 2013

DULCE SOLEDAD (2)

Aquí seguimos añadiendo y cambiando detalles. La parte superior del mostrador está dividida en dos, en un lado la lámpara tiffany, comprada cuando se montó la estructura, y dos pequeños recipientes de cerámica del “Petit Museu de la Fantasia”, en el otro extremo la máquina registradora y la balanza, las dos compradas en “minismodernas”. La bandeja de naranjas bañadas en chocolate la hizo mi hermana en un cursillo de Assarmicat, tenía muchas ganas de poder aprovecharlas para una escena y como los muebles de cocina, que tengo guardados, no parece que lleguen en un futuro próximo a ver  la luz, pues he aprovechado. Faltan los billetitos de €, he encontrado unos muy chulis en  todominis, andan por ahí en alguna carpeta esperando recortarlos.












Y si sin caja no es un comercio de verdad, sin teléfono tampoco, así que arreglé un rinconcito del estante para poner el teléfono, comprado en Evolve de Barcelona, y más adelante los artículos de escritura para coger las notas de los encargos. En la parte inferior hay el apartado de los libros de repostería tradicional (están pendientes de acabar) y una cesta con las bolsas de papel para las pequeñas piezas de repostería. La cesta, las cajas de mantecados y turrones son de “El rincón de Mati”, el libro de recetas de chocolate de “Minieden”, todos comprados en la Fira de Barcelona de este año.


En la parte inferior de la alacena de “Una scala per sognare”, tenía pendiente qué hacer con él, al exponer los pasteles y otras cosas en el estante del fondo, y al tener que ir añadiendo otros postres en un futuro se necesitan platos (que no sabía dónde guardar) pensé que quedarían muy recogidos en una de las puertas. En la otra guardé una caja de galletas.
Los cajones quedaban muy sosainos, así que los forré con papel japonés para origami comprado en Muji, y de momento hay en el primer cajón un abridor de botellas, para cuando se hagan degustaciones de vino, y en el segundo las tazas pequeñas de uno de los juegos de café que me regaló mi hermana.



Quedan unas pequeñas cositas, pero las voy a dejar para otro día, que ya hay mucho por hoy.

sábado, 23 de noviembre de 2013

DULCE SOLEDAD (1)

¿Porqué se llama así la pastelería? Por mi mami, la señora Soledad que es toda dulcecita, y porque no hay nada mejor, cuando uno está depre y solo, que un buen pastel (de nata y trufa, si me dejan escoger).


Ya casi está acabada (milagro!, sólo he tardado un año en finalizar un buen propósito de julio) y ocho desde que se montó, si todo va bien se irá completando con lo que hay guardado en los cajones, pocas cosas más compraré, pero la intención es que cambie según qué época: navidad, carnaval, otoño… ya veremos. Era una pastelería/cafetería en principio, pero no me acababa de gustar demasiado, quedaba muy soso, y no había tampoco sitio para todo lo que se necesitaba: cafetera, fregadero… así que se quedó sólo como pastelería y cambié la distribución:


A la hora de recolocar las cosas, la estantería del fondo la puse, la quité, la volví a poner… ¿la pinto?, de momento no, que no veo los colores, pues así se queda. Pensé en dividirla en diferentes espacios:  no sabía dónde guardar todos los juegos de té que tenía, ¿de dónde habían salido tantos?, de la manía que tengo de comprar teteras y tazas, cuando no me quedó en casa sitio para las 1:1 empecé (ahora me doy cuenta) con las 1:12. Así que les dejé sitio en a los lados de la estantería y en el mostrador, a mí me gustan mucho, son de “Amatista”, “The Dolls house Emporium”  y “Minismodernas

La parte central está dedicada a los pasteles, hay dos diferencias clarísimas: los que he hecho yo y los comprados (éstos sí que parecen pasteles), falta acabar de encontrar las bandejas para los más grandes. Los míos son un experimento al que tengo cariño, y por eso no los he sustituido, en un futuro probaré de hacer algo más bonito, o al menos más…mejor, pero estos se quedan aquí. Los comprados son: el roscón y el  corazón de Sant Jordi de “Amatista”, la calabaza del piso superior era una preciosa tetera de ella también, pero a la hora de colocarla tuvo un resbalón y se quedó en “pastel temático”, por llamarle de alguna manera;  y hay unos que los guardé tan bien esperando ponerlos que ahora no los encuentro, son de “unoesadoce” la tarta fantasma con cadena y el caldero con piruletas, monísimos los dos.



Fuera las sillas, la mesa la dejé, le puse un trapito comprado en el Mercadillo, y encima un juego de café adquirido en el “Petit Museu de la Fantasia” de Girona







Añadí la estantería pequeña que es de “una escala per sognare” comprada el 2011 en la Fira de Barcelona. Hay muchas personas que no compran a lo loco (bien hecho), pero no va conmigo, yo soy de enamorarme de cosas,  que me tengo que llevar a casa sí o sí, o no me olvido de ellas (aún ahora recuerdo que no me compraron el Cinexin), la alfombra me la envió hace muchos años la revista “Miniaturas” con mi subscripción, ahora la compro en el quiosco,me encanta pasar a principios de mes a ver si ha llegado.


Sigamos, el mostrador lo tengo desde que me regalaron la estructura de la tienda (¿hará ya más de 10 años?), y le tengo cariño sino quizás habría buscado uno diferente, busqué en el costurero algunas cosillas y encontré una puntilla que he utilizado para darle un toque al interior del mostrador y a la parte superior de la estantería del fondo, se ve mucho mejor que sin nada, la bandeja de pasteles me la trajo mi hermana de Dublín.



Y aquí lo voy a dejar de momento, que hay más cosas para ir detallando y esto se hace largo

sábado, 13 de abril de 2013

Dando saltitos paquí pallá

Es agotador esto de no hacer nada, bueno, ir a trabajar sí lo he hecho, pero luego, emmmhh? pues aún estoy averiguando en que he gastado el tiempo, total que de hacer minis nada de nada, aparte de leer los blogs, y comprar algún capricho, cada día hay más preciosidades. 
Así que hace unos días me dio mono de cositas y planté encima de la mesa del comedor mi pastelería.




En realidad  no me apetece una pastelería, pero el nombre está ya decidido y como le tengo un cariño especial no quiero cambiarlo y es que, ¿qué más podría pegar con “Dulce soledad”?, no veo yo una charcutería ni un taller mecánico, tampoco harían juego con el papel pintado...  nada, que me he empachado sólo de ver tantos cupcakes, tartas, galletas, nata y chocolate. 






He reorganizado el interior, sacando algunas cosas que tenía en los cajones



y la he limpiado de los pasteles que yo había hecho años ha (más de 10?) con plastilina, que oye no están tan mal (teniendo en cuenta el momento y el material), alguna cosa guardaré como recuerdo.

Y ahí sigue encima de la mesa, esperando a que me aburra de salir “a darle a la pata”, como dice mi madre. A ver si hace demasiado calor y me tengo que volver a encerrar y adelanta la cosa.